¿Quién dijo que ser fotógrafo de bodas está exento de riesgos? Y sino que se lo digan a este fotógrafo que acabó con todo su equipo metido en el agua. Solo de ver ese (caro) equipo fotográfico chorreando de agua, de que pueda perder, no solo el equipo, sino todo el trabajo realizado hasta ese instante, se le ponen a uno los pelos como escarpias.