Quizá le damos demasiada importancia al equipo cuando viajamos con éste al extrangero, y más si se trata de un destino como Marruecos. ¿Qué objetivos debo llevar? ¿Necesitaré trípode? Son las típicas preguntas que podriamos hacernos, pero nos olvidamos de algunas que también son importantes. ¿Quien debería acompañarme?

Yo lo tuve claro desde el principio… Antonio y yo estudiamos juntos aunque en clases separadas durante la época de la EGB, el instituto nos volvió a juntar y la amistad a base de chupitos y calimocho los fines de semana hizo que fraguara una gran amistad que perdura muchos años después. Sin duda, yo lo tenía claro desde el primer día que compré mi Guía Lonely Planet sobre Marruecos, quien quería que fuera mi compañero en un viaje fotográfico por el centro y sur de Marruecos.

Aunque de caracteres totalmente distintos, los gustos y pensamientos son quasi parecidos. Hay que saber escuchar y permanecer en silencio, disfrutar de la soledad y de quien tienes al lado y en ese aspecto, Antonio se convirtió en mi compañero de viaje ideal. Muchos y muy bonitos recuerdos se nos vienen a la cabeza cada vez que hablamos de nuestro querido Marruecos, y es que este viaje creo que nos marcó para siempre. Seguro que no será el último, pues ya soñamos con repetir la experiencia quizá esta vez por Asia.

PD. Las botellas, son parte de nuestro abastecimiento de agua a lo largo de casi todo el viaje. No están todas las que consumimos, pero sí gran parte de ellas. No es plan de ir ensuciando!