Pasa el tiempo y uno se acuerda de sus inicios, de sus andaduras fotográficas y sus gustos por la fotografía. Uno recuerda con una sonrisa sus primeros carretes de blanco y negro, mi primer contacto con la réflex de mi padre y los miles y miles de diapositivas que nos ponía mi tío con tal de tenernos tranquilos y controlados. Más tarde los cursos extra escolares de fotografía, los primeros pinitos y los primeros concursos para escolares. Tras el colegio, allá por el 1996, y tras un pequeño parón en el instituto, vuelvo a coger la réflex y me centro en lo que tengo alrededor, la familia, la bicicleta y los amigos.
El retrato poco a poco se convierte en mi pasión y en mi debilidad fotográfica. Fotografiar personas, inmortalizar una sonrisa, una expresión, un gesto, un estado de ánimo… para mi es un todo. Son bastantes las personas que han pasado delante de mi objetivo, pero como en todo, los comienzos siempre fueron difíciles y ahí estaban los amigos y conocidos exponiendo sus caras para que tratara de hacer algo digno fotográficamente hablando. A ellos, gracias!

La complicidad, la entrega… ya sean profesionales o no, es máxima. La confianza infinita y el placer casi siempre mutuo. Con la fotografía te llevas algo de ellos para siempre, algo que puedes regalar o entregar en forma de fotografía. Un recuerdo imborrable. Mil y una sensaciones preciosas cada vez que vuelves a ver las fotos. Emocionarse con los resultados, reirse de uno mismo de los fallos que tuvo en la sesión, encabronarse por mejorar lo presente y tratar de superarse a uno mismo, pero sobre todo disfrutar por cada clic realizado. Con los amigos es fácil, sobre todo con aquellos que no tienen reparo y se dejan hacer una y otra vez. Eso sí, algunos todavía se resisten!

Con los desconocidos, clientes o amigos de amigos, es más complicado pero se puede conseguir. El tiempo del que dispones es menor y hay que conectar rápidamente con la gente para obtener buenos resultados. Por eso animo a aquel que quiera iniciarse en esto, que empiece fotografiando a gente de su propio grupo, de su entorno. Ir adquiriendo tablas, personalidad y sobre todo disciplina y manejo tanto del equipo como de la persona que tenemos enfrente para tratar de dar el salto y fotografiar a personas ajenas a nuestro entorno. Seguro que más de uno de vosotros ha seguido o sigue esta misma fórmula. Tan solo es mi consejo!

Por eso este post, va por vosotros, los amigos/as que habéis participado o colaborado en alguna de mis fotos tanto de forma directa o indirecta a lo largo de mi pequeña andadura fotográfica. Una vez más, gracias! Espero seguir contando con vosotros!