Vayan por delante mis disculpas! Diciembre ha sido un mes de mucho trabajo tras la cámara y frente a la pantalla del ordenador revisando y retocando sesiones fotográficas. Sesiones de foto que poco a poco iré añadiendo por aquí y compartiendo contigo.

Comienza el 2016 y con él te traigo una pequeña historia de Navidad con la fotografía y los retratos de familia como protagonistas…

Fotografía de familia

La fotografía de familia como recuerdo contra la pérdida de memoria

Llevaba tiempo dándole vueltas a una entrada como esta, y es que ¿existe algo más valioso que los recuerdos? Los recuerdos son parte de nosotros, de nuestra historia, de lo que fuimos y sobre todo de lo que ahora somos.

Estamos acostumbrados a capturar momentos indiscriminadamente pero pocas veces a disfrutar de ellos:

  • Abrir un álbum con la fotografía de boda de nuestros padres o la nuestra propia.
  • Rebuscar en la caja de las fotos y reirnos de la ropa que vestíamos hace años…
  • Conversar delante del álbum familiar y recordar a los que ya no están entre nosotros.

Hace varias semana, preparamos una pequeña sesión fotográfica de familia en el campo. Algo sencillo con lo que elaborar un pequeño álbum de fotos con todos o casi todos los miembros de la familia.

El caso es que el día de Reyes me encontraba frente a la chimenea viendo el movimiento del fuego y pensando en nada, cuando entre risas y el ruido de la TV, una conversación me llamó la atención y me paré a escucharla un buen rato. Esa conversación es la que inspira este artículo.

La conversación hablaba de quién aparecía en las fotos, de quién era tal o cuál… y cómo poco a poco a medida que iban pasando y viendo las fotografías, entre todos iban recordando el nombre de todos los que en las fotos aparecían. En nuestra familia, hay una persona diagnosticada de Alzheimer.

Una conversación tan cotidiana, tan cercana… pero a la vez tan dura no hace más que indicarnos cómo de valiosa es nuestra memoria, nuestros recuerdos y cómo por unos instantes o quizás minutos las fotografías sirvieron para ejercitar y disfrutar de aquella mañana de fotografía de familia.

Os aseguro que la conversación me tuvo embelesado durante varios minutos.

Por eso, te animo a capturar momentos, a fotografiar tus recuerdos pero sobre todo a compartirlos con los tuyos.

Las sesiones de fotografía de familia son una ocasión especial para juntaros todos, pero sobre todo son la excusa ideal para construir recuerdos juntos en forma de fotografía o vídeo corto.

Aprovecha mi Tarjeta regalo, da el paso y comparte con tu familia una mañana o una tarde de fotos en familia. Estoy seguro que con el paso del tiempo lo agradeceréis y lo recordaréis.

PD. Espero que te haya gustado la historia, tanto como a mi haberla compartido contigo. Por cierto Feliz Año Nuevo 2016