Todo es maravilloso… vivimos en un mundo fotográfico de color de rosa. Estamos acostumbrándonos a la palmadita en la espalda, al peloteo, a la felicitación gratuita, al “lameculismo”, al “Great Shot”, a los mil millones de nefastos iconos que te invitan a postear tus fotos en sus maravillosos grupos… En definitiva, nos gusta la hipocresía, que nos adulen y nos feliciten sea cual sea el motivo fotográfico.
Sin saberlo estamos entrando en una corriente peligrosa… las críticas, lejos de ser constructivas, ayudan a agrandar nuestro ego, nos vuelven sensibles frente a la verdad, la que no queremos escuchar o nuestra ceguera nos impide ver. Y es que hoy en día, valorar y comentar una fotografía de forma objetiva… sin importar el autor, la localización o el equipo maravilloso con el que haya sido realizada, está en muchos casos mal visto.

Son muchos los foros y comunidades fotográficas (no solo flickr) las que están llenas de mensajes edulcorados, de palmaditas en la espalda y de falsos amigos adulando unos a otros sus fotografías.

Personalmente uso flickr por sus posibilidades tanto de promoción y publicidad como por su gran comunidad de grupos interesantes de los que de ella surgen. Lejos de eso, a cualquiera le puede salir una caries con tanto azucar.

“El me gusta o no me gusta” a secas de poco nos va a servir y serán las críticas objetivas y sin edulcorantes las que de verdad nos ayudarán a evolucionar. Ahora bien, de ti, de mi y de muchos de nosotros depende que esto funcione… o no.