Desde que empecé a impartir Cursos de Fotografía en el año 2008 para entidades privadas, tuve clara una cosa: mis alumnos deberían aprender a desarrollar su propia forma de hacer fotografía.

A lo largo de la vida, la enseñanza está a la orden del día. Primero el colegio, luego el instituto, más tarde la universidad, formación profesional o simplemente la experiencia laboral te enseñan algo. Las formas, los métodos… son muy importantes. Profesores que no transmiten, profesionales sin imprimir pasión a sus ponencias, jefes que no cuidan sus formas o temarios repetitivos y nada originales.

Tras el paso por la Universidad y haber asistido como la mayoría de vosotros a muchas charlas, conferencias, cursos de fotografía y talleres fotográficos… sé qué es lo que quiero, lo que espero cuando asisto a un curso y lo que no.

Curso de Fotografía - Monforte 2009

Curso de Fotografía – Monforte 2009

“Cada maestrillo tiene su librillo”. Cada alumno debe ser único

No contemplo aprender a base de imitar el estilo de otros, por tanto en mis cursos de fotografía trato que mis alumnos razonen y aprendan a través de explicaciones teóricas (esas que quizá menos gusten) y ejercicios prácticos donde poner a prueba los conceptos más técnicos a la vez que nos divertimos realizando fotografías.

Cada alumno es único. Cada alumno tiene una serie de necesidades: aprender a iluminar, mejorar en conceptos de composición y creación de imágenes o simplemente conseguir que sus imágenes aparezcan lo más nítidas posibles. Sus gustos serán diferentes y sus ideas e inquietudes distintas a las nuestras.

Desde mi más humilde opinión, las enseñanzas (sean del tipo que sean) deben aportar una serie de herramientas y conocimientos capaces de solucionar los problemas más típicos a los que se enfrenta un profesional o aficionado a la fotografía.

Alumno, no busques clonar el estilo o trabajo de cada docente al que asistas a sus cursos. Trata de quedarte con lo mejor de cada uno y aplica según tu forma de entender la fotografía los conocimientos adquiridos. Profesor, da herramientas e imprime pasión en lo que explicas. Enseña, transmite y cuida al máximo los detalles.

A lo largo de estos últimos años siempre he tratado de estar a la última, documentarme y practicar nuevas técnicas. Los libros de fotografía son un gran apoyo, pero no vale cualquier libro. Igual que no vale cualquier persona para impartir (o recibir ciertos cursos).  Existen libros densos, de lenguaje demasiado técnico aptos para usuarios avanzados, también libros que apenas cuentan nada llenos de imágenes preciosas o libros que hablan una y otra vez de lo mismo.

¿De qué nos sirve tratar de copiar o imitar cuando lo verdaderamente importante es conocer qué cosas y elementos influyeron para obtener un resultado determinado?

No asisto a un curso de fotografía o taller por el estilo o imágenes concretas de su autor, asisto porque me gusta su forma de trabajar, iluminar o procesar las imágenes. Nunca busco imitar su estilo, sino adaptar aquello que aprenda al mío y así enriquecer mis conocimientos. Con el tiempo, y a base de esfuerzo, puede que integre alguna de las cosas aprendidas en mi flujo de trabajo.

Y tú ¿Aprendes o imitas? 

Te invito a comprobarlo en los Cursos de Fotografía que imparto!