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Antes – Después

 

Son pocos los que se atreven a mostrar tal y como salen sus imágenes de la cámara. Hoy me propuse enseñarte qué hay tras la imagen que encabeza este artículo. Un Antes y Después pero explicado, de tal forma que se convierta en un artículo un poco más didáctico. ¿Quieres saber qué hay tras esta imagen?

Antes de la toma

Ya te he hablado en muchas ocasiones de la importancia de trabajar con un equipo humano de calidad. Desde la elección y localización de la modelo, el peluquero y el maquillador, todo suma y cuenta a la hora de conseguir un buen resultado.

Tengo la suerte de poder trabajar con gente que ama su trabajo y se vuelca en conseguir los mejores resultados. Un buen maquillador en estos casos es fundamental y totalmente imprescindible. Si lo que buscas es fotografiar Beauty o fotografía de belleza, no sirve cualquier maquillador. Son en este tipo de trabajos, donde su participación es imprescindible.

Si el papel del maquillador es imprescindible, no es menos el de el peluquero. La fotografía sumará muchos enteros y potenciará el trabajo del maquillador.

Hay quien cree que cualquier modelo de fotografía sirve para este tipo de trabajos fotográficos. La belleza no es lo único importante. Una piel cuidada y descansada, una actitud frente a cámara y ya entrando en términos más personales seriedad, puntualidad y personalidad.

La idea debe ser tratada con anterioridad y transmitida a los modelos durante el maquillaje y proceso de peluquería. La improvisación debe ser mínima, de esta forma evitaremos perder tiempo y nos centraremos en nuestros objetivos. Bocetos sobre la pose, encuadre e iluminación pueden agilizarnos el trabajo. Las imágenes de referencia pueden ayudarnos a transmitir la actitud e inspiración en nuestros trabajos.

Durante la sesión fotográfica

Vigila que tanto el maquillaje y peluquería esté en su sitio durante toda la sesión. Evitarás tener que pasar más tiempo frente a la pantalla. Revisa las imágenes que van saliendo de cámara y muéstraselas al modelo para guiarla en su trabajo. Una buena idea puede ser trabajar conectado al portátil. De esta forma podrás ver las imágenes a un mayor tamaño e ir comentándolas con el resto del equipo.

Olvídate de complicados esquemas de iluminación. La imagen que encabeza este artículo únicamente cuenta con un punto de luz. Si estás empezando, empieza con uno o dos puntos de luz.

Dirige a la modelo. La dirección de la mirada, el gesto, la posición de los ojos y las manos si las hubiera. No dispares por disparar y cuida tus encuadres. No dejes de hablar y guiar a tu modelo.

Tras la sesión fotográfica

Realizado el trabajo, hay que seleccionar las mejores imágenes. Fíjate en su composición, en la actitud de la modelo frente a cámara, en la dirección y calidad de la luz…

Yo realizo este proceso en Lightroom. Marco las imágenes que más me gustan y revelo los RAW en Lightroom. Es fundamental partir de una buena imagen. Como ya hemos hablado, todo suma… maquillaje, peluquería, iluminación, composición y un largo etc.

Tras el revelado del RAW, termino el proceso en Photoshop. Aquí cada uno marca su camino y usa distintas herramientas. Evita usar procesos destructivos de la imagen, te permitirán modificar y afinar mejor cada proceso del postrocesado.

La fotografía de belleza o beauty, es en muchos casos exigente en este último proceso. Eliminar imperfecciones, potenciar algunos aspectos, corregir dominantes de color y un largo etc que bien seguro darían para otro artículo.

Como ves, tras un trabajo fotográfico de belleza, el trabajo en equipo es sumamente importante y cada parte tiene su responsabilidad y culpa en los resultados obtenidos.

En la imagen que encabeza el artículo, puedes ver el resultado antes y después del postprocesado. Un trabajo conjunto con Aarón Blanco como maquillador, Javier Payá como peluquero, Susan como modelo y un servidor como fotógrafo.